Ingeniero - Amir Hossein Welk

La persona retratada sonríe a la cámara en una oficina, frente a unos estantes.
Amir Hossein Welk

¡He conseguido mi objetivo!


Gracias a la homologación, ha aumentado mi calidad de vida.


En 2014, el iranés Amir Hossein Welk huyó de su país de origen para instalarse en Alemania. En noviembre de 2015, este ingeniero obtuvo la homologación de su carrera universitaria.


Nombre Amir Hossein Welk
Edad 36
Profesión de referencia Ingeniero
País de obtención del título Irán
Ejerce de Ingeniero

Para mí, la homologación supone...

... esperanza. Ya que mi familia y yo ahora podemos tener una vida mejor.


Mi consejo

Hay que intentarlo, ¡aunque haya que empezar de cero!


En su país de origen, el iraní Amir Hossein Welk era su propio jefe y tenía un buen sueldo. Welk, de 36 años, había estudiado la carrera de Ingeniería Electrotécnica en la Islamic Azad University y trabajó muchos años como inspector autónomo y director de proyectos para el Ministerio de Energía. En 2014, cuando huyó de su país, tuvo que dejarlo todo atrás y empezar de cero en Alemania. “Fue difícil empezar una nueva aquí por el idioma, por el trabajo y porque todo era distinto a mi país. No sabía cómo funcionaban las cosas aquí”.

Tuvo que superar varios obstáculos. Además del idioma, Welk se lamentaba por sus pocas perspectivas profesionales y su situación económica. Pero el iraní de 36 años cogió el toro por los cuernos. Aprendió alemán con la ayuda de su mujer y alcanzó el nivel B1, aprobó el carné de conducir y encontró un empleo en el departamento de producción de una empresa vinícola. Mientras tanto, jamás perdió de vista su verdadero objetivo. “Para mí, lo más importante era poder trabajar como ingeniero en Alemania”.

En la oficina de empleo de Cochem, Welk se enteró de que necesitaba la homologación de su carrera universitaria. La asesora puso a Welk en contacto con la Cámara de ingenieros del Estado de Renania-Palatinado. En abril de 2015, presentó la solicitud de homologación de su diploma de Ingeniería. Pagó los costes del procedimiento de su bolsillo. “200 euros es mucho dinero cuando ganas poco, pero hay que ahorrar. Vale la pena si, al final, obtienes la homologación“, resume. El 5 de noviembre de 2015 obtuvo la homologación como ingeniero.

Al final, el esfuerzo de este hombre de 36 años ha valido la pena. “Mi título universitario fue evaluado y, en última instancia, obtuve la homologación total. No tuve que realizar ninguna formación continua ni nada por el estilo”. No obstante, en 2016, Welk participó en una cualificación para ingenieros de cuatro semanas financiada por la Red IQ de Renania-Palatinado y celebrada junto con la Cámara de ingenieros del Estado de Renania-Palatinado y la Academia de Ingenieros, asociada con la Red IQ de Renania-Palatinado. Por suerte, el resultado está a la vista. Y es que no solo fue el mejor de la clase, sino que además, en la ceremonia de clausura conoció a su actual jefa.

Desde febrero de 2017, Amir Hossein Welk trabaja como ingeniero en un despacho de ingenieros que se encarga de planificar la dotación técnica de edificios. “Estoy contentísimo de haber encontrado este empleo. Valen la pena los 270 km de mi casa al trabajo”, relata Welk, que acaba de convertirse en padre de familia.

Fotografía: © Portal „Anerkennung in Deutschland“/BIBB: Robert Funke

La entrevista con Amir Welk se produjo en octubre de 2017.