Enfermero - Alberto García

Fotografía de Alberto García delante de unos dispositivos médicos, sonríe a la cámara
Alberto García

¡Por fin tengo seguridad profesional!


Gracias a la homologación, puedo trabajar como enfermero y cobrar conforme a mi profesión.


Sin la homologación oficial, Alberto García, que estudió Enfermería en España, no podía trabajar en su profesión. Desde que obtuvo la resolución de homologación, el español Alberto García trabaja como enfermero en Baden-Wurtemberg y recibe una remuneración conforme a su cualificación.


Nombre Alberto García
Edad 26
Profesión de referencia Enfermero
País de obtención del título España (carrera de tres años)
Ejerce de Enfermero en la localidad de Bad Peterstal-Griesbach

Para mí, la homologación supone...

... Gracias a la homologación, cobro conforme a mi titulación. Eso me permite tener un buen poder adquisitivo en Alemania.


Mi consejo

Para tener éxito profesional es imprescindible un buen nivel de alemán. Por eso le recomiendo a todo el mundo que se apunte a un curso de idioma.


Un nuevo país, un nuevo idioma, una nueva cultura... Las ganas de cambiar de aires hicieron que Alberto García se trasladara de España a Alemania. Desde julio de 2013, este enfermero vive en Bad Peterstal-Griesbach, en el Estado de Baden-Wurtemberg. A día de hoy, se ha integrado perfectamente. “Pensaba que tendría más problemas. Pero en realidad, aquí los casos no son tan graves como pensaba, y con el idioma solo tuve problemas al principio”.

García obtuvo un contrato indefinido en la clínica de rehabilitación ortopédica MediClin nada más llegar, pero como no tenía la homologación, en un principio solo pudo trabajar como auxiliar de enfermería. Al principio, este joven de 26 años obtuvo la ayuda de sus compañeros de MediClin, y su jefe incluso le ayudó a reunir los documentos necesarios para el procedimiento de homologación.

A diferencia de Alemania, en España se necesita una carrera universitaria para trabajar como enfermero. “Por eso era difícil averiguar qué documentos eran importantes para determinar la equivalencia. Para reunir todos los certificados, tuve que viajar a España, por eso el proceso duró un poco más de lo esperado”, relata Alberto García. En diciembre de 2013, por fin pudo presentar todos los documentos y en febrero de 2014 consiguió la homologación total. “Gracias a la homologación, puedo trabajar en mi profesión y cobrar lo que me corresponde”.

Como tenía experiencia laboral y una formación sólida en España, Alberto no tuvo que cursar medidas de formación continua. Pero este enfermero español sí que se apuntó al curso de idioma. “Como no sabía nada de alemán, primero solo podía ocuparme del trabajo más sencillo. ¡Y no era porque no dominara las labores más complejas! Con el paso del tiempo, aprendí todas las palabras necesarias para mi trabajo y pude empezar a hacer las visitas con el médico”. Para sentirse bien en su país de acogida, este joven español también ha hecho amigos fuera del trabajo. “En el equipo de fútbol he encontrado muchos amigos que me apoyan y me ayudan con mis problemas. Siempre puedo contar con ellos”.

La entrevista con García se produjo en julio de 2014.