Enfermera - Esther Wamala-Bollig

Una mujer sonríe a la cámara en una habitación de hospital
Esther Wamala-Bollig

Para mí, la enfermería es más que una profesión.


La homologación me ha permitido volver a sentirme realizada en mi vida profesional.


En 2011, Esther Wamala-Bollig se trasladó a Alemania con su marido. Un año y medio después, esta enfermera y comadrona formada en Jinja, Uganda, obtuvo la homologación total de su título de enfermera.


Nombre Esther Wamala-Bollig
Edad 30
Profesión de referencia Enfermera
País de obtención del título Uganda
Ejerce de Enfermera

Para mí, la homologación supone...

... una gran alegría y más seguridad profesional.


Mi consejo

No hacer las cosas uno solo. Hay muchas instituciones que pueden ayudarte durante el procedimiento de homologación.


“Cuando llegué aquí, no sabía que podía trabajar como enfermera o comadrona”, relata Esther Wamala-Bollig, que en 2011 se trasladó de Uganda a Alemania con su familia. “Al fin y al cabo, tenía un permiso de trabajo y ya había aprendido un poco de alemán en el Instituto Goethe de Uganda”. Cuando solicitó (paralelamente al curso de integración) empleo como enfermera, todos los empleadores la rechazaron. La única oferta que recibió Esther, que entonces tenía 27 años, consistió en unas prácticas de seis meses a tiempo completo en una planta de maternidad. “Si bien podía desempeñar labores sencillas, pensé que al menos estaba aprendiendo cómo funciona la sanidad alemana”, recuerda Esther Wamala-Bollig.

En reuniones intensivas de asesoramiento con la asociación berlinesa “Miteinander Weltweit” y la “Red IQ”, se enteró de que tenía la posibilidad de homologar su título profesional. Mientras realizaba las prácticas, presentó sus documentos ante la Oficina estatal de Sanidad y Asistencia Social (LAGeSo) de Berlín. Pero sin el certificado de B2 del Marco Común Europeo de Referencia para las lenguas, los documentos de la ugandesa no fueron aceptados en un principio, aunque, como había aprobado el curso de integración en diciembre de 2012 del nivel B1 de alemán con la calificación más alta, demostró que ya dominaba el idioma suficientemente.

Por ello, Esther Wamala-Bollig realizó un curso de alemán en el Instituto Goethe de Berlín. “Después de un examen interno, me entregaron un certificado preliminar que acreditaba que tenía aprobado el nivel B2 y lo envié a LAGeSo”.

El último obstáculo para obtener la homologación consistía en entregar el “Code of Conduct”, una suerte de certificado de buena conducta internacional que LAGeSo puede solicitar a la Interpol. “Obtener ese documento fue todo un reto, ya que la Oficina Federal de Investigación (BKA) alemana se declaró no competente. Las comisarías de policía tampoco querían tomarme las huellas dactilares, ya que no había ninguna acusación en mi contra. Entonces, un funcionario de policía muy amable me ayudó a tomarme las huellas, que envié a las autoridades de Kampala. Sin embargo, tenía que recoger el documento en persona, en Uganda”.

En 2011, cuando Esther Wamala-Bollig llegó a Alemania, la Ley de Homologación de Títulos todavía no existía. Desde su entrada en vigor, en abril de 2012, se puede presentar la solicitud de homologación desde el extranjero. Eso le podría haber ahorrado algunos gastos. No obstante, después de que Esther Wamala-Bollig presentara todos los documentos completos, la tramitación posterior fue muy rápida. Tras una reunión personal, LAGeSo incluso evaluó la equivalencia de su formación antes de lo normal, de forma extraordinaria, debido a su buen expediente laboral y sus buenos conocimientos de alemán. En mayo de 2013, Esther Wamala-Bollig obtuvo la resolución de homologación, después de presentar el certificado de la Interpol y del B2 de alemán.

Lleva trabajando como enfermera desde julio de 2013 de manera ininterrumpida y en la actualidad tiene un contrato indefinido. En diciembre de 2014 se nacionalizó tras una estancia de tan solo tres años. “Durante el proceso de la homologación, muchas veces me sentí frustrada. Pero ahora estoy muy contenta de no haber tirado la toalla. Ahora no solo me pagan más, sino que además disfruto del respeto de mis compañeros”.

La entrevista con Esther Wamala-Bollig se produjo en diciembre de 2014.