Enfermera - Ana Poli

La enfermera Ana Poli en el hospital, con dispositivos médicos al fondo
Ana Poli

Más autonomía


Hasta que no tuve la homologación, no pude asistir a los pacientes yo sola.


En 2013, Ana Poli, que se formó como enfermera en Grecia, se atrevió a empezar de cero en Alemania. Al principio solo pudo trabajar como auxiliar de enfermería no homologada, pero a día de hoy, su título ha sido homologado oficialmente y trabaja en un puesto conforme a su cualificación, como enfermera en una prestigiosa clínica universitaria.


Nombre Ana Poli
Edad 32
Profesión de referencia Enfermera
País de obtención del título Grèce
Ejerce de Enfermera

Para mí, la homologación supone...

... poder ejercer la profesión que he estudiado y obtener el mismo sueldo y el mismo trato que mis compañeros.


Mi consejo

No tener miedo a las barreras lingüísticas. Soltarse y hablar, hablar, hablar; aunque cometas errores. Es la única manera de aprender el idioma.


Hay que ponerse las pilas. Eso es lo que pensó Ana Poli cuando, en 2013, perdió su empleo en Grecia y empezó a estudiar alemán en el Instituto Goethe. Cuando consiguió el nivel A2 de alemán, esta enfermera se lanzó a la piscina. Solicitó empleo en Alemania desde Grecia a través de un proveedor de servicios de empleo. ¡Y lo consiguió! La empresa le ofreció la posibilidad de seguir yendo a clase de alemán y le consiguió un puesto en la Clínica Universitaria de Bonn.

Pero empezar de cero en Alemania no iba a ser tan sencillo como parecía. Y es que Ana Poli suponía que obtendría “el mismo sueldo y las mismas oportunidades de formación continua que los enfermeros alemanes”, ya que simplemente cambiaba de puesto de trabajo dentro de la Unión Europea. En cambio, se llevó su primera decepción. Solo podía trabajar como auxiliar de enfermería no homologada, ya que no poseía la homologación oficial de su título profesional. Sin embargo, gracias a la carrera de cuatro años que cursó en Grecia, trabajaba al máximo nivel de la enfermería. “En Alemania siempre tenía que trabajar acompañada por mi mentor o por otros compañeros. Sin la homologación no podía asistir a los pacientes yo sola”, resume Ana Poli su situación laboral.

Con la ayuda del proveedor de servicios de empleo Randstad, esta joven de 32 años inició el procedimiento de homologación. El proveedor de servicios de empleo encargó la traducción de sus certificados y los envió, junto con otros documentos necesarios para la solicitud, a la Oficina de examinación del Estado en materia de Medicina, Farmacia y Psicoterapia de Düsseldorf. Allí se produjo la homologación automática conforme a la Directiva de la UE relativa a la homologación de cualificaciones profesionales. Para la obtención del permiso para el ejercicio del título profesional, la Oficina de Sanidad del Estado de Renania del Norte-Westfalia evaluó sus conocimientos de alemán oral y escrito. Se trata de uno de los requisitos para ejercer la profesión de enfermera. “Como mis conocimientos de alemán todavía no eran buenos del todo, tardé ocho meses en sentirme con la suficiente seguridad como para realizar el examen de idioma”. Después tuvo que solicitar el certificado de conformidad (“Certificate of good standing (COG)”) del colegio de médicos competente en Grecia, ya que este documento no puede tener una antigüedad superior a tres meses. Con el COG, las autoridades griegas confirman a las alemanas que Ana Poli está autorizada a ejercer su profesión en Grecia sin limitaciones ya que, por ejemplo, no tiene ninguna causa judicial abierta. Cuando un certificado médico confirmó que tampoco tenía ningún problema de salud que le impidiera ejercer su profesión de enfermera, la Oficina de Sanidad de Siegburg tuvo luz verde para emitir el certificado profesional.

“Pero el papeleo no fue el mayor desafío al que me enfrenté, sino lo desconocido”, añade Ana Poli. “Estás en un país extranjero y no sabes cómo es la gente”.

Pero la simpatía de Ana Poli le ayudó a superar ese obstáculo. “Aquí, en Alemania, las enfermeras lo hacen todo: desde preparar medicamentos hasta lavar a los pacientes”. En Grecia, debido a su título, tenía responsabilidades meramente administrativas. Pero no cree que su ámbito de actividad actual sea un empeoramiento. “Simplemente, es diferente”. Lo que quiere ahora es “vivir más como un matrimonio normal y corriente” junto con su marido, que también ha conseguido la homologación como enfermero, viajar más y salir con amigos alemanes. “Gracias a la homologación, ahora tenemos más calidad de vida”, dice alegre Ana Poli.

La entrevista con Ana Poli se produjo en julio de 2015. Para Ana Poli, el proveedor de servicios de personal supuso una gran ayuda, pero el procedimiento puede realizarse perfectamente sin este tipo de representación; el éxito y la duración del procedimiento no dependen de ello.