Carpintero - Fares Schammas

Un hombre con los brazos cruzados sonríe a la cámara en su taller
Fares Schammas

Por fin he conseguido mi objetivo


Mi título profesional se ha homologado oficialmente en Alemania, a pesar de que no pude traerme todos los documentos.


El sirio Fares Schammas solicitó el asilo en Alemania en el año 2001. Al principio tuvo muchos empleos temporales, hasta 2015, cuando gracias a la homologación pudo empezar a trabajar en su profesión de ebanista.


Nombre Fares Schammas
Edad 40
Profesión de referencia Carpintero
País de obtención del título Siria
Ejerce de Carpintero

Para mí, la homologación supone...

... volver a trabajar en la profesión en la que toda mi familia ha trabajado siempre en mi país de origen y con la cual me siento más identificado.


Mi consejo

Simplemente, no tirar la toalla. Aunque el procedimiento de homologación se alargue. A veces hay que tener un poco de paciencia con la burocracia alemana.


¿Una vida sin madera? Para el sirio Fares Schammas es inimaginable. Desde pequeño, Schammas, de 40 años de edad, ha vivido rodeado del aroma de la madera recién cepillada. En su país de origen, su familia regentaba tres ebanisterías propias; tanto él como sus siete hermanos aprendieron la profesión de ebanista. Hasta los 26 años trabajó en la empresa de su padre y ayudó a ampliar el negocio.

Pero en 2001, cuando Fares Schammas se vio obligado a abandonar Siria lo antes posible, solicitó asilo en Alemania. Fue una decisión pragmática, puesto que su hermano ya vivía aquí. Pero al llegar a Alemania, este ebanista profesional se llevó su primera desilusión. “Durante los primeros años no tuve permiso de trabajo y tuve que aprender alemán de cero”. Estuvo muchos años ganándose la vida con empleos temporales y trabajando como ayudante, por ejemplo, lavando platos o como conserje. También trabajó como ayudante de carpintero. “No era mi verdadera profesión, pero tenía que ver con la madera y me gustaba”, afirma Fares Schammas.

Aprender alemán le resultó relativamente sencillo. “Después intenté muchas veces trabajar como ebanista, pero era difícil sin un titulo oficial”, relata este hombre de 40 años. Pero Fares Schammas no se vino abajo. “Cualquier cosa en este país era mejor que mi vida anterior”.

Siguiendo el consejo de su jefe de entonces en la carpintería, en 2006 se puso en contacto con las cámaras de artesanos de Stuttgart y Mannheim. El proceso no se inició hasta el año 2012. Tras la entrada en vigor de la nueva Ley de Homologación de Títulos, la Cámara de artesanos (HWK) de Mannheim se puso en contacto con Fares Schammas y, a continuación, este presentó la solicitud de homologación.

No obstante, no tenía suficientes documentos como para certificar los contenidos de su formación profesional. Principalmente porque las formaciones profesionales de Siria y Alemania difieren, por ejemplo, en cuanto a las normas de seguridad. Sin embargo, después de unas preguntas técnicas, los expertos de la Cámara de artesanos determinaron que poseía los conocimientos esenciales necesarios para la profesión de ebanista. Por ello, le ofrecieron un análisis de cualificación financiado a través del proyecto “Prototyping Transfer”, promovido por el Ministerio Federal de Educación e Investigación (BMBF). Este procedimiento oficial ofrece a los solicitantes la posibilidad de someterse a una prueba práctica para demostrar sus competencias profesionales en caso de que no tengan documentos escritos. Fares Schammas aprovechó esa oportunidad.

Pero para obtener la equivalencia total de su título profesional, todavía tenía que superar un último obstáculo: la cualificación de adaptación. Como todos los ebanistas procedentes del extranjero, debía realizar todos los cursos necesarios para su profesión en materia de seguridad maquinaria.

La Cámara de artesanos le ayudó a que la Agencia de Empleo financiara su cualificación de adaptación. A continuación, realizó unas prácticas en la ebanistería Winnes de la localidad de Walldorf y tres cursos sobre máquinas en la academia de formación de la Cámara. Medio año después, ya había concluido la cualificación de adaptación, por lo que a finales de febrero de 2015 obtuvo la homologación total. “Fueron tiempos muy difíciles. Duró mucho tiempo; aunque yo ya había aprendido todas esas cosas, ahora no las podía demostrar formalmente...”, resume Fares Schammas.

Pero valió la pena tener paciencia. “Ahora tengo un certificado alemán oficial que acredita que puedo hacer lo mismo que un ebanista alemán. Y Alemania es famosa en el mundo por su artesanía”, ríe Fares Schammes visiblemente aliviado.

Ahora trabaja como ebanista en la empresa RUCHTI GmbH de Offenheim y fabrica mobiliario para tiendas y puestos de ferias. “Me encanta la profesión de ebanista y me hace muy feliz poder trabajar en mi profesión. Tengo mi vida laboral en regla y mi salario también ha mejorado”.

La entrevista con Fares Schammas se produjo en junio de 2015.